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 NOTICIA

20/04/2010

ALBERT ESPLUGAS BOTER ANALIZA PARA FIE “EL CALENTAMIENTO GLOBAL Y EL CATASTROFISMO ECOLOGISTA”

COLECCIÓN TEMAS DE ACTUALIDAD EDITADO POR LA FUNDACIÓN IBEROAMÉRICA EUROPA

 

La Fundación Iberoamérica Europa (FIE) ha editado en su colección Temas de Actualidad el trabajo realizado por Albert Espuglas Boter sobre el "Calentamiento global y el catastrofismo ecologista”. El Programa de Investigación y Sensibilización de Valores Democráticos que desarrolla la
Fundación Iberoamérica Europa está cofinanciado por la Consejería de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid.

Mediante trabajos de investigación como el que a continuación presentamos, pretendemos ofrecer un conocimiento sucinto pero completo de aquellos acontecimientos que en la realidad internacional se van produciendo. Muchos de los hechos que se analizan son puntuales; otros, por el contrario, parecen haberse iniciado lo cual exigirá su seguimiento.


Para Albert Esplugas Boter “ante semejante incertidumbre en múltiples frentes, la mejor estrategia es casi siempre mantener las opciones abiertas. La riqueza y la tecnología son materias primas para solventar desafíos y problemas. Si sacrificamos cantidades ingentes de riqueza y tecnología para intentar reducir el calentamiento global, estaremos expuestos e indefensos ante cualquier otra amenaza futura, previsible o imprevisible, aparte de disfrutar de menos bienestar y oportunidades. Eso no sería una inversión, sino un despilfarro.

La alternativa más razonable, insiste el autor, “en un mundo incierto es acumular capital y elevar nuestra productividad, pues cuanto más ricos seamos más fácil nos resultará adaptarnos a un eventual cambio climático. Podremos permitirnos tecnologías más avanzadas y limpias, explotar energías que antes no eran rentables, construir diques por una fracción del coste actual o sufragar proyectos de conservación más ambiciosos. No olvidemos que el ecologismo y el cuidado del medioambiente son fenómenos propios de sociedades ricas. Apenas hay ecologistas en Nigeria o la India, donde tienen otras prioridades, y no en vano las áreas más contaminadas del planeta corresponden a países en desarrollo. Conforme aumenta nuestra riqueza disponemos de más dinero para donar a esas causas o de más tiempo de ocio para contribuir como voluntario. El bienestar y la educación también refinan nuestras preferencias, apreciamos más la naturaleza y nos sensibilizamos ante su deterioro.”

Por último Albert Esplugas Boter , reconoce que “el cambio climático es real y parece estar causado por el hombre. Es probable que el calentamiento sea modesto y sus efectos no sean exclusivamente negativos. El movimiento ecologista acoge a mucha gente que ha cambiado el color rojo por el verde pero mantiene su pulsión anti-capitalista. El catastrofismo y las recetas estatistas propuestas por la mayoría de estos grupos son sospechosas de intereses ideológicos e ignoran análisis de costes y beneficios con énfasis en el dinamismo del mercado, la incertidumbre futura y la adaptación. Intentar mitigar el calentamiento global supondría un coste altísimo para la generación presente. Las generaciones venideras, gracias al crecimiento económico que no hemos sacrificado, serán mucho más ricas y dispondrán de más medios para adaptarse gradualmente al cambio”.

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