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La “nueva estrategia” de la FAO (Organización para la Agricultura y Alimentación de las Naciones Unidas) en la lucha contra el hambre favorece la inversión de capital en la agricultura y la apertura de los mercados, sin barreras, ni subvenciones, ni distorsiones.
Esta es la principal conclusión del trabajo elaborado por José Carlos Rodríguez mata, redactor jefe de Factual.es, bajo el título “La Cumbre Mundial del hambre y la “nueva estrategia” de la FAO”.
El trabajo elaborado por Rodríguez Mata ha sido editado por la Fundación Iberoamérica Europa (FIE) en su colección temas de Actualidad, dentro de su Programa de Investigación y Sensibilización de valores Democráticos, y cofinanciado por la Consejería de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid.
El autor afirma que la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria que se celebró el pasado mes de noviembre en Roma no cumplió con las expectativas que se habían puesto en ellas. Si la Cumbre se ha considerado un fracaso es porque no se ha llegado a las cuotas de ayudas en alimentación que la FAO se había propuesto.
Incluso las ONGs que se han apuntado a la idea de que la mejor forma de ayudar a los países en desarrollo es que se aumenten las ayuda que canalicen ellas mismas, también han visto en la Cumbre un gran fracaso.
Pero el autor insiste en que no hay que sentirse mal por el resultado de la Cumbre. Para él no está claro que las ayudas sean siempre convenientes o ni siquiera necesarias. Y tampoco está claro que sean buenas, pues pueden desordenar los mercados locales, desviar los esfuerzos desde la producción hacia la búsqueda de rentas y favorecer la corrupción de las burocracias locales. Excepto en situaciones imprevistas provocadas por catástrofes, y sólo en los primeros días, las ayudas alimentarias pueden dar resultados claramente antisociales.
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