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  LOS MITOS DEL MOVIMIENTO ANTIINMIGRACIÓN. POR ANDRES OPPENHEIMER

  Ya es hora de demoler el mayor mito del movimiento contra la inmigración que ha proliferado en los últimos dos años en Estados Unidos y que podría incidir en el resultado de las elecciones de 2008: que los grupos antiinmigrantes no son antihispanos ni están contra la inmigración legal, sino que tan sólo combaten la inmigración "ilegal".

Antes de explicar por qué la mayoría de los aspirantes republicanos -con la excepción de John McCain- y los cruzados antiinmigración de CNN o de Fox News engañan al público cuando afirman que sólo se oponen a la inmigración "ilegal", permítanme explicar el motivo de esta columna.

La semana pasada, después de escribir que los candidatos "antiinmigración" habían perdido en las primarias de New Hampshire, me llegaron de inmediato más de 100 e-mails que me criticaban por describir a Mitt Romney, Mike Huckabee y otros como "candidatos antiinmigración".

Enojados, los lectores decían que ellos no eran candidatos "antiinmigración", sino "antiinmigración ilegal . Aquí va mi respetuosa respuesta a este y otros grandes mitos del movimiento antiinmigración:

l Mito N° 1: "Sólo estamos en contra de la inmigración ilegal. Los inmigrantes indocumentados tienen que ponerse en fila, detrás de los que tramitan su inmigración legalmente". Es un razonamiento tramposo, porque no se puede exigir a la gente que se ponga en la fila, cuando en la mayoría de los casos no hay fila en la que ponerse.

Mientras el mercado laboral estadounidense demanda un millón y medio de inmigrantes, en su mayoría no calificados, por año, el actual sistema inmigratorio admite un promedio de un millón de inmigrantes legales al año; casi todos ellos ya residen aquí.

"Existe una enorme desigualdad entre las necesidades del mercado laboral estadounidense y el otorgamiento de visas para entrar en el país , me dijo Frank Sharry, director del Foro Nacional de Inmigración, un grupo que apoya tanto la seguridad de las fronteras como la legalización de muchos de los 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos. Lo que es más, la mayoría de los grupos antiinmigración quieren reducir los niveles de inmigración legal existentes.

l Mito N° 2: "Los grupos antiinmigración no son antihispanos". Tal vez muchos no lo sean, pero ¿escuchó usted alguna vez a los aspirantes republicanos o a los cruzados antiinmigración de la TV por cable denunciar a los inmigrantes ilegales que vienen de Canadá?

Además, la histeria antiinmigración ha creado una atmósfera hostil que afecta a todos los hispanos, tanto legales como indocumentados, tal como han demostrado estudios recientes realizados.

"Estamos viendo más discriminación y mayor hostilidad -me dijo Michele Waslin, del Centro de Políticas de Inmigración-. Cualquiera que tenga apariencia hispana o un apellido hispano está siendo tratado como si fuera un indocumentado."

l Mito N° 3: "Somos una nación respetuosa de la ley, y la ley dice que todos deben ingresar legalmente en el país". Sí, pero ésta también es una nación de inmigrantes. Y, vale la pena mencionarlo, la mitad de los inmigrantes indocumentados entran legalmente en el país y permanecen luego del vencimiento de sus visas.

l Mito N° 4: "Construir una valla en la frontera resolverá el problema". Falso. Mientras el ingresoper cápita de Estados Unidos sea cinco veces mayor que el de México y mientras el mercado laboral estadounidense requiera millones de trabajadores no calificados para ocupar puestos que los estadounidenses no quieren desempeñar, la gente cruzará la frontera como sea, saltando la cerca o entrando a través de Canadá.

l Mito N° 5: los que criticamos a los grupos antiinmigración apoyamos una "amnistía" y la existencia de "fronteras abiertas". Tonterías. En lo que a mí respecta, me parece bien que se proteja la frontera, y estoy a favor de permitir la legalización de millones de trabajadores indocumentados que hayan pagado impuestos y estén dispuestos a aprender inglés.

Mi conclusión: la única manera de resolver la crisis inmigratoria será legalizar a los trabajadores indocumentados que hayan cumplido ciertos requisitos, otorgar más visas para empleos que se necesitan e incrementar la integración económica con México y el resto de América latina para disminuir la pobreza y la presión migratoria. Todo lo demás es, en su mayor parte, demagogia populista.

Fuente: La Nación. 
  Fuente: eldiarioexterior.com 
  Autor: Andres Oppenheimer 
 

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